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Alimentación
 


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Alimentación: no se trata de comer menos, sino de balancear mejor

El equilibrio es lo más importante en nuestras vidas. Desde su concepción más elemental, como eso que nos permite mantenernos en pie y caminar sin caernos, hasta sus interpretaciones más elevadas, como aquello de lo que depende todo en el universo, el balance es esencial para nuestro bienestar.

Todo en nuestra vida tiene que ver con nuestra capacidad de mantener el equilibrio: no caernos mientras tratamos de caminar sobre una viga angosta, poder sostener una relación de pareja sólida y duradera, sentirnos bien con nosotros mismos, poder montar en bicicleta, y alcanzar la paz interior, entre muchas otras cosas.

Entonces, se puede decir que nuestro bienestar es la suma de dos equilibrios: el físico y el espiritual. Para alcanzar este último, por ejemplo, debemos trabajar todos los días de nuestras vidas, mientras aprendemos, nos equivocamos, nos superamos y nos conocemos cada vez mejor.

Pero para alcanzar el equilibrio físico hace falta, además de tener los dos pies sobre la tierra, literalmente, encontrar el equilibrio en nuestros hábitos alimenticios.

Mantener una alimentación balanceada permite que nuestro organismo funcione de manera óptima, para brindarnos toda la energía, la fuerza y las herramientas que necesitamos para sobrevivir a diario.

Pero, ¿cómo se logra una alimentación balanceada?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla, pero hay ciertas cosas que son fáciles de comprender: lo primero que debemos saber es que alimentarse mejor no se trata de comer menos cantidad, para poder mantener el peso y la figura, sino de comer con mesura y con mucha consciencia sobre la relación entre nuestros hábitos alimenticios y nuestro bienestar.

Otra idea importante que debemos entender es que el balance, relacionado a los alimentos, se refiere a qué tanta variedad de alimentos sanos ingerimos y de qué manera combinamos las porciones y las repartimos entre las 3 comidas principales y los refrigerios de cada día.

Consume alimentos de los tres grupos principales

Para lograr una alimentación balanceada, puede ser útil aprender a dividir los alimentos en tres grupos: el grupo de frutas y verduras, el grupo de cereales y tubérculos, y el grupo de los lácteos y carnes.

La clave es sencilla: en las tres comidas principales del día (desayuno, almuerzo y cena) deben estar presentes los tres grupos alimenticios. Por ejemplo, en el almuerzo debe haber verduras, carnes y tubérculos y pueden estar representados en una deliciosa ensalada, un lomo de res y unas exquisitas papas.

Lo importante es asegurarnos de que cada comida tiene un alimento que representa cada grupo alimenticio y de consumir 5 porciones diarias entre frutas y verduras, según lo recomiendo la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para los refrigerios más pequeños entre comidas, lo ideal es combinar alimentos de solo dos grupos.

Además de comprender la forma en la que podemos reunir los tipos de alimentos, ciertas decisiones en la cocina nos ayudarán a mejorar nuestro bienestar, como elegir los jugos naturales por encima de las gaseosas, cocinar con menos cantidad de sal y grasa, usar condimentos vegetales y preferir las leches que no le sientan pesado a nuestro estómago, como la leche Alquería Digestive, ya sea deslactosada o entera, que puede ayudar a nuestro tránsito intestinal y tiene fibra prebiótica.